27 abr. 2016

Vidas en paralelo


Vivía en paralelo con él, separada por una delgada e infranqueable pared de vidrio por el cual le veía, le escuchaba, le quería pero solo recibía el frío amor de un pedazo de vidrio.
Lo veía a través del cristal como se ven las estrellas más bellas.
Anhelaba cruzar el espacio-tiempo que los separaba, llegar a él y derretir cada fibra de su frío corazón.
Ella se había derretido ante su presencia como en un sueño, él vivía en una dimensión donde el amor no tiene sueños, final o comienzos.
Si pudiera romper el cristal de sus pensamientos, si conociera que son los sentimientos, si pudiera liberarle de las cadenas que le atan al otro lado de la fría pared de vidrio…lo halaría y se marcharía casi en la nebulosa que eran sus pensamientos. Podría descansar con el color de sus ojos y despertar ante la cercanía de sus labios. Se perdería en un mundo de sensaciones y esperaría que aquel sueño no terminara jamás porque a fin de cuentas aún seguía soñando mientras dibujaba formas sin sentido sobre aquel frío y nublado vidrio. Ella seguía soñando frente al cristal, sonriéndole con diversión y una gota de picardía a él y a la vida que ella desconocía y  jamás podría llevar. 

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