3 jun. 2015

LA REALIDAD QUE OLVIDAMOS

Se emociona, ya no razona, no lo puedo controlar!!!

Muchas veces cuando se está en una relación, por la emoción del momento y el amor insuperable que creemos sentir, nos olvidamos de quienes somos realmente, nos dejamos llevar por la otra persona y nos volvemos “nada”, una parte inexistente de él o ella, porque queramos o no nunca podremos amarrarnos o ser uno, literalmente con otra persona, siempre seremos un individuo aparte, si me explico, estar en una relación puede ser hermoso, cruel, eterno y efímero, depende de las personas y las situaciones, hay personas que entregan todo demasiado rápido. Eso no es malo, pero si es duro. Nunca es bueno dejarse llevar, pero si disfrutar de ese trozo de eternidad.
Aunque no lo parezca, ser uno mismo vale mucho, a fin de cuentas eso es lo que nos gustó de la otra persona, que era alguien distinto, que no era uno mismo. Puede que sea difícil mantener esa individualidad, pero no es imposible, es importante no perderse a sí mismo, seguir con nuestros pasatiempos, amigos y responsabilidades, seguir con nuestra esencia sin perdernos en el camino, sin hostigar, sin cansar a la otra persona y terminar hartándose uno mismo, perdiéndose de su rumbo y sentirse terriblemente mal.
Por eso es importante saber quiénes somos, que nos hace felices, no obsesionarse con cosas, personas y demás. Es posible amar siendo uno mismo, parte de la vida de otra persona, pero no la vida misma de esa persona, no puedes ser el centro de nadie, ni permitir que alguien sea todo el centro de tu existencia, ni que haga contigo lo que quiera.

Tú tomas tus decisiones, tú eres el protagonista de tu vida, porque al final, es tu vida, nadie más se hará cargo de tu felicidad, de tus responsabilidades, de cada cosa que hagas. Nadie sufrirá o amara por ti, nadie es eterno, por eso es necesario no perderse, ser uno mismo, disfrutar de las cosas en su momento. No sabes cuánto tiempo estarán allí, puede que sea por una semana, tres meses, cuatro años o para toda la vida. Es bueno tomar esas experiencias, no culparse y tomar las riendas de tu propia vida.

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