29 sept. 2015

Sabor durazno.


Labios sabor durazno, delicioso sustento de dioses, digno de ser probados cada instante de la vida.

Estar cerca a sus brazos, estar entre ellos, protegida contra el resto del mundo, sentirme plena por un segundo, sin preocupaciones o tristezas, sin recuerdos o anhelos, solo sus fuertes brazos rodeándome con delicadeza, ojos de chocolate mirándome con cariño y un beso rebelde y prófugo que viene de ti.

Un beso. Un beso es la apertura de algo, un respiro o un suspiro, es el pasaje espiritual, es la guía del verso, del amor, es el canto del alma, de tu mirada. Los versos y los besos te colman para volar por nunca jamás, cruzar el camino que lleva a la soledad, un beso es mejor que cualquier palabra de aliento, un beso es la unión de dos almas.

Ese beso rebelde se consagro para posarse en mis labios contra vuestra voluntad, por arrebato del destino, ese roce delicado entre nuestros cuerpos, tenía hermosos colores, ese efímero segundo dejo impregnado en mí el sabor a durazno de tus suaves labios durante todo el día.


Un escaso y subversivo segundo que unió a dos amigos, dos camaradas, dos compañeros por azar del destino, probando la miel de los labios del otro, sabiendo que después de todo era algo natural, pero imposible, era desafiar la gravedad, porque después de separarse continuarían con sus vidas, sus preocupaciones y sus parejas, porque al separarse solo hablarían de su vida casi plena, porque ambos conocían el significado de ese beso, era la unión más fuerte de amistad que conocían, era el sello que  había terminado de marcar en sus vidas.

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